Ocio

¡Una grosería de vez en cuando!

¡Una grosería de vez en cuando!

Alvaro Velasquez

febrero 13th, 2018

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El dolor es un mal necesario, del que dependemos para vivir y aunque los científicos conocen bien la bioquímica de cómo las señales del dolor se envían al cerebro, lo que no se ha explorado con amplitud es la respuesta común al dolor. Por ejemplo maldecir al sentirlo.

El ganador del Ig Nobel por su inusual publicación ‘Los beneficios escondidos de ser malo’, Richard Stephens, ha explorado esta la relación.

Dos de los artículos científicos de Stephenes relatan los experimentos que lo llevaron a sugerir que maldecir aumenta la frecuencia cardíaca y la tolerancia al dolor, en comparación con no hacerlo.

Antes algunos psicólogos creían que maldecir en realidad empeoraría el dolor gracias a una distorsión cognitiva conocida como pensamiento catastrofista. Esta es la tendencia a percibir o ver catástrofes hasta en la más mínima situación negativa.

Por eso Stephens quiso probarlo. Para esto persuadió a 67 de sus estudiantes de pregrado para que metieran las manos en agua helada durante todo el tiempo que pudieran soportar; una mientras maldecían y otra en la que no lo hacían.

Resultó que, cuando estaban maldiciendo, los voluntarios podían mantener las manos en el agua casi un 50 % más que cuando no insultaban.

 

En este libro el profesor de psicología en la Universidad de Keele en el Reino Unido recoge sus investigaciones científicas y sugiere que entre los beneficios de maldecir está la clave para la cohesión social dentro de un grupo y que, además, decir malas palabras ayuda a lidiar con la agonía física.

Publicado Por: @alvaropato

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